Libro sobre mi vida.- La Faena de las naranjas.
Cuando yo tenía 16 años nos avisaron para ir a la faena de la naranja mi madre, mi Rosario y yo en la almacén de Juan Almansa. Íbamos unas a liar naranjas, con un papel especial que había, se liaba de un rabo y de dos. Las empaquetábamos en cajas de madera, que tenían dos departamentos para cerrar las cajas; había unos carpinteros que las cerraban con muelles para mandar las cajas, las mandaban en coches a Almería, para echarlas en los vagones del tren y las embarcaban en barcos para el extranjero.
Juan Almansa traía mujeres de Totana que venían a trabajar a la naranja; unas liábamos naranjas y otras estriaban. Las malas y las podridas las echábamos en una cinta y las buenas la echábamos a otra cinta. Teníamos de encargados dos señores, uno se llamaba Agustín y el otro se llamaba Manuel, de apodo le decían el tío púa que era de Totana. Nos tirábamos tres meses en la faena de naranja porque trabajábamos la verde y la madura, lo pasábamos muy bien, nos daban medía hora para desayunar, nos llevábamos un trozo de pan e íbamos a casa de María Pérez y el marido, que se llamaba Pepe, de apodo le decían el gacho, e íbamos a comprarnos algo de embutidos para comernos con el pan y luego a la una de la tarde nos íbamos a comernos el almuerzo para cogernos a trabajar a las dos de la tarde hasta las seis de la tarde que salíamos, para cenar y luego nos poníamos a trabajar hasta las doce de la noche que salíamos, hasta otro día que empezábamos a trabajar, nos lo pasábamos muy bien. El día que no había que echar medía noche en la faena de naranja, me avisaban de parte de Pepe Castillo, que también hacían faena de naranja en frente de la plaza de la Ermita, que es donde vivía Encarna la Clavilla en otra época, que allí hizo Pepe Castillo un almacén, y allí iba yo a echar medía noche timbrando naranja, que había muchas mujeres trabajando, una era Josefa la martina y su hija Fica que era muy graciosa en las faenas, estábamos divertidas con ella, pero yo terminábamos muy cansadas y tuve que decirle a Pepe que no podía ir mas con el. Así es que ya no fui mas, porque tuve que quedarme en la de Juan Almansa trabajando que era en la primera que yo estaba. Hacían baile para todas las que estábamos trabajando y para las muchachas de Totana y Juan Almansa bailaba con ellas porque era un hombre muy guapo y la gente de Totana se ponían locas con él, hacía unas fiestas muy bonitas en el local donde estaban los carpinteros , lo pasábamos muy bien en aquellos entonces, tenía muchas ganas de marcha porque yo era muy joven y muy divertida, todo va con los años ahora ya no tengo ganas de nada porque estoy mala y todo me da igual.




