Libro sobre mi vida.- Mi hermano José
Al los cuatro o cinco años tuvo a mi hermano José, era el más pequeño, era el juguete de la casa porque era muy malo, pero era muy gracioso y estábamos locos con él. Se crió muy hermoso, le daba mi madre el pecho porque mi madre nos ha criado a todos dándonos el pecho hasta los tres años. Cuando mi hermano José era un poco mas grande le dio la difteria y estaba muy malo, le ponía inyecciones pero no estaba mejor y un día el medico, que se llamaba Don Alejandro, le dijo al practicante, que se llamaba Manuel y le decían de apodo el precio fijo, que le dijera a mi madre que se llamaba Josefa que se fuera con mi hermano al hospital porque estaba muy malo y a la mejor no salia de esa noche. Mi madre decía “Señor a donde me voy a estas horas” porque era de noche no tengo ni un duro para coger un coche para que me lleve y mi madre toda la noche con mi hermano en los brazos pidiéndole a Dios que no le pasara nada. Quiso Dios que a otro día se fueran los dos al hospital; estuvo muchos días ingresado pero al final le dieron el alta y nos pusimos muy contentos cuando vimos a mi hermano y mi madre entrar por la puerta porque ya estaba mejor y Al poco tiempo mi hermano José se puso malo de la cadera porque le dio un crecimiento. Tenía que alimentarse mucho, pero mi madre no podía darle de comer lo que le hacia falta, porque mi hermano estaba muy malo no podía ni ponerse de pie, de cojo que estaba, parecía que le iba a llegar la cabeza al suelo y lo llevó mi madre al médico y le dijo que estaba muy mal, cuando le decía el médico a mi madre cuando tenía que llevarlo y no lo llevaba, se irritaba y le decía “va usted a tener la culpa que su hijo le pase algo” y mi madre le decía al médico “no me diga usted eso cuando no vengo es porque no tengo dinero para el viaje”, el médico era de huesos y se portaba muy bien con mi hermano y se preocupaba por él, lo que le mandaba el médico eran pastillas de calcio.
Y así estuvo mucho tiempo malo, mi madre estaba preocupada por lo que le dejo el médico a mi madre pero un día una vecina que estaba viviendo en frente como no teníamos cuarto de aseo se levantaba de madrugada hacer sus necesidades, que la vecina se llamaba Agustina la hija se llama María la que esta casada con Pepe de apodo le dice el Pelón, esa mañana que estaba todavía de noche miro para enfrente donde estábamos nosotros viviendo y vio un Manto de la Virgen que se desprendía de la puerta de la Quilina que Relumbraba como el Sol y decía Agustina donde irá este Manto y ella decía pues yo no me voy de aquí, quiero ver a donde va ese Manto que relumbraba hasta las cuevas de la niña del paso, y se metió por debajo de la puerta de mi madre, y estuvo mirando hasta que fue de día por si el Manto salía, y cuando Agustina se metió para dentro le dijo a su hija María “he visto una cosa muy grande lo que nu
nca he visto en mi vida” y ya se lo contó muchas veces me preguntaba a mi Josefa como están tus hermanos porque entonces estaba malos mi José y mi Rosario y le contestaba “ya están mejor” y siempre me preguntaba, porque su hija María no quería que nos dijeran nada por la gente por si no se lo creían, “mama no vallas a decir nada de eso porque la gente te van a sacar burla” y la madre les decía a María yo no me voy a morir sin decirle a Josefica nada, porque ya hace veinticinco años, sucedió 1945 y ya estamos en 1970 que ya estábamos todos casados y con hijos porque. Yo soy una persona mayor, pero un día fue Agustina y nos lo dijo, ella decía me he quitado un cargo de encima, porque estaba sufriendo por si a mi me pasaba algo y no se lo decía a Josefica ese caso no me ha pasado nunca en la vida decía Agustina porque es lo más grande que me ha pasado, y quiso la Virgen que no me pasara nada hasta que no se lo dijera a Josefica porque era lo que más quería, porque no a todas las personas se le aparece el Manto de la Virgen, tenéis que estar en gracia de Dios en su vida pero a los, tres meses mis hermanos José y mi Rosario se curaron, nos pusimos muy contentos porque mis hermanos José y mi Rosario se avían curado los dos les dimos gracias a la Virgen por haberse curado tan pronto a mis dos hermanos porque estuvieron muy malos.




