Libro sobre mi vida.- Unos duros comienzos (Por Fica)
Mi madre se levantaban por la mañana y nos dejaba durmiendo, no quería que nosotros nos levantáramos porque no podía darnos el desayuno, no tenía nada más que el agua de los cantaros. Se levantaba a pensar lo que iba hacer en el día porque estábamos cuatro hijos y mis padres sin dinero para la comida diaria. Mi padre se levantaba a la una de la mañana para coger esparto, en ayunas, y venía a las una de la tarde para traer unos duros.
Entonces iba mi madre a comprar harina de panizo y hacía migas con poco aceite, al tener poco aceite la harina se tostaba, nos la comíamos solas sin nada, teníamos tanta hambre que nos parecía un manjar. Mi madre tenía que ponerse en una cola para que le dieran la cartilla de racionamiento, para poder traer la comida a casa y luego íbamos a que nos dieran un tazón de comida en la calle “empedrá”, en la casa donde nos daban de comer vive ahora Pepa la Curra, y donde estaba la fragua vive su hermana Manuela. Allí íbamos todos los días a que nos dieran un cucharón de comida, que no tocaba ni a cucharada por persona. No teníamos ni cuarto de aseo, ni agua, vivíamos en una casa cueva y el suelo era de tierra, teníamos una cantarera con dos cantaros, que no tenían ni asas, porque estaban rotas y mi madre no tenía dinero para comprar cantaros nuevos, pero nos apañábamos con esos hasta que mi madre pudiera comprar otros.




