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Gente de Gador

Categoría: Libro sobre la vida de Fica

9 Abril 2008

Libro sobre mi vida.- Poniendo pencas en los cerros

Un día me ha avisaron para trabajar poniendo pencas por los montes, en enero, con el frío que hacía, estábamos mi Rosario y yo, no teníamos abrigos que ponernos íbamos con mucho frío, no teníamos nada mas que el vestido que llevábamos puesto, ni pantalones. Para abrigarnos los pies nos liábamos trapos, porque en ese tiempo en Enero hacía mucho frío por los montes.

Llevábamos una espuerta llena de pencas para ponerlas en los hoyos que habían hechos los hombres en los cerros. Nos levantábamos a las siete de la mañana porque nos íbamos a trabajar a las ocho. Mi hermana Rosario y yo eramos muy jovencillas y no teníamos ni luz en casa, teníamos un candil para alumbrarnos. Un día, mi Rosario que era mas presumida que yo, se puso el vestido que yo tenía para vestir un día de fiesta y como nos levantábamos de noche, no lo vi, y cuando salio el sol vi que llevaba mi vestido, el único que tenía para ir a la feria, y se lo habia puesto para ir a trabajar, así que allí discutimos, pero no tuve más remedio que dejárselo puesto porque no tenía que ponerse.

Allí en ese trabajo nos tiramos dos meses, íbamos muchas mujeres de aquí de Gádor. El encargado era Emilio “el Fenesco” que eso le dicen de apodo, es marido de mi prima Carmen Herrada que están en Barcelona y todos ellos trabajábamos allí estábamos 15 o 20 mujeres, lo pasábamos todos muy bien a pesar que hacía mucho frío. Algunas veces tropezábamos y nos caíamos con la espuerta llena de pencas, echábamos ocho horas de trabajo y estábamos muy cansadas porque era un trabajo muy malo y duro para nosotras, pero no teníamos mas remedio que trabajar nos hacía mucha falta, tenía que ayudarle a mis padres en algo para poder salir adelante y vestirnos y ganar algún dinero, porque estaban solos para todos nosotros.

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9 Abril 2008

Libro sobre mi vida.- La faena de las uvas

En la época de la uva nos avisaron a mi Rosario y a mi para que fuéramos a limpiar uva a Huéchar con Don Salvador. Íbamos muchas mujeres en un camión de carga, íbamos de pié porque el coche no tenía asientos, cuando íbamos por el camino vimos andando a Diego “el picante”, eran un hombre muy trabajador y muy valiente, iba andando desde aquí de Gádor hasta llegar a Huéchar; había 10 kilómetros, una tirada muy grande porque estaba la carretera mas mala que ahora. Tenía que irse para todo el día, se llevaba el almuerzo, se levantaba de madrugada para ir a trabajar, iba todos los días de la semana, iba andando llovía incluso cuando llovía y se mojaba entero, era un hombre que nunca ha tenido pereza, ni ha llevado ni una sombrilla aunque viera que estaba lloviendo, a él le daba igual y si algún día se encontraba mal o hacia mucho frió, iba lo mismo; nunca ha perdido ni un día de trabajo por gusto, porque su hija María “la picanta” lo cuidaban muy bien era una mujer muy buena, que todo le venía bien.

Cuando íbamos montadas en el camión se movía el coche mucho nos caíamos una encima de otras y nos agarrábamos a la baranda para no caernos, nos íbamos para todo el día, nos llevábamos la comida para comer y desayuno y almuerzo. Echábamos muchas horas y llegábamos a mi casa de noche hasta otro día, a las siete de la mañana que salíamos para cogernos a la ocho de la mañana.

Unas limpiábamos uva, que era quitarle las uvas malas al racimo y dejarlo limpio, pero había otras mujeres que tenían que limpiar esos mismos racimos y eso se le dice repasar. Pero no podíamos mover la boca, porque allí no nos podíamos comer ni una uva porque entonces nos echaban a la calle y si te veían una uva buena en la falda te echaba a las parras a limpiar uva. Las uvas que caían al suelo las enterraban en la tierra para que no se las comiera nadie, era un hombre muy malo porque no nos podíamos comer las trabajadoras ni una uva, y preferían enterrarlas. No eran buena gente, era gente muy mala y tirana. Allí nos tirábamos más de tres meses trabajando porque tenía mucha falta de gente. Una vez era día de Navidad, yo estaba noviando, nos dijeron que fuéramos ese día y nos daban una bolsa que tenía carne, leche en polvo y muchas cosas más y por eso fui. Ese día fuimos muy pocas mujeres a trabajar porque era día de Navidad y vinimos a las doce de la noche porque hacia falta limpiar las uvas que los hombres habían cogido de las parras, pero yo fui por la bolsa que nos dieron.

Las uvas las metían en unas cajas de madera y las forraban con papel especial que había para eso, le ponía unas puntillas muy bonitas y luego las trasportaban con camiones a Almería para meterlas en los vagones del tren y luego embarcaban las cajas para el extranjero.

El amo de la uva tenía caballos y los hijos de Don Salvador los montaba. Esos señores estaban ricos tenían muchas fincas, todos los terrenos de Huéchar eran suyos, tenían muchas tierras por todos lados, pero no les daban a un pobre ni una uva, con tanta hambre como había antes, porque ahora no hay hambre. Este señor era mayor y no se si esta vivo pero si están los hijos que me perdonen, pero estoy diciendo la verdad.

Se fueron por ahí y no se por donde estarán. Cuando terminamos la faena de la uva nos fuimos a otro trabajo mas malo, porque era trabajando en los cerros pero por lo menos no era el amo tan egoísta y tan malo como los de Huéchar, pero a mi nunca me han regañado ni me han dicho nada en ningún trabajó porque siempre me he portado muy bien en todos los trabajos que yo he estado, con tanto como he trabajado en mi vida y trabajos malos y muy difícil hasta hora que ya hace unos años que me jubilé, porque ya estaba mala y no pude trabajar mas .

*Estas fotos han sido encontradas atraves de un buscador de internet, si algunas de ellas tienen copyright rogamos se pongan en contacto con nosotros y las retiraremos inmediatamente. La utilización de dichas imagenes solo tiene como objetivo ayudar y dar a conocer las costumbres de un pueblo y una epoca.

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4 Abril 2008

Libro sobre mi vida.- La Faena de las naranjas.

Cuando yo tenía 16 años nos avisaron para ir a la faena de la naranja mi madre, mi Rosario y yo en la almacén de Juan Almansa. Íbamos unas a liar naranjas, con un papel especial que había, se liaba de un rabo y de dos. Las empaquetábamos en cajas de madera, que tenían dos departamentos para cerrar las cajas; había unos carpinteros que las cerraban con muelles para mandar las cajas, las mandaban en coches a Almería, para echarlas en los vagones del tren y las embarcaban en barcos para el extranjero.

Juan Almansa traía mujeres de Totana que venían a trabajar a la naranja; unas liábamos naranjas y otras estriaban. Las malas y las podridas las echábamos en una cinta y las buenas la echábamos a otra cinta. Teníamos de encargados dos señores, uno se llamaba Agustín y el otro se llamaba Manuel, de apodo le decían el tío púa que era de Totana. Nos tirábamos tres meses en la faena de naranja porque trabajábamos la verde y la madura, lo pasábamos muy bien, nos daban medía hora para desayunar, nos llevábamos un trozo de pan e íbamos a casa de María Pérez y el marido, que se llamaba Pepe, de apodo le decían el gacho, e íbamos a comprarnos algo de embutidos para comernos con el pan y luego a la una de la tarde nos íbamos a comernos el almuerzo para cogernos a trabajar a las dos de la tarde hasta las seis de la tarde que salíamos, para cenar y luego nos poníamos a trabajar hasta las doce de la noche que salíamos, hasta otro día que empezábamos a trabajar, nos lo pasábamos muy bien. El día que no había que echar medía noche en la faena de naranja, me avisaban de parte de Pepe Castillo, que también hacían faena de naranja en frente de la plaza de la Ermita, que es donde vivía Encarna la Clavilla en otra época, que allí hizo Pepe Castillo un almacén, y allí iba yo a echar medía noche timbrando naranja, que había muchas mujeres trabajando, una era Josefa la martina y su hija Fica que era muy graciosa en las faenas, estábamos divertidas con ella, pero yo terminábamos muy cansadas y tuve que decirle a Pepe que no podía ir mas con el. Así es que ya no fui mas, porque tuve que quedarme en la de Juan Almansa trabajando que era en la primera que yo estaba. Hacían baile para todas las que estábamos trabajando y para las muchachas de Totana y Juan Almansa bailaba con ellas porque era un hombre muy guapo y la gente de Totana se ponían locas con él, hacía unas fiestas muy bonitas en el local donde estaban los carpinteros , lo pasábamos muy bien en aquellos entonces, tenía muchas ganas de marcha porque yo era muy joven y muy divertida, todo va con los años ahora ya no tengo ganas de nada porque estoy mala y todo me da igual.

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24 Marzo 2008

Libro sobre mi vida.- Mi abuelo Juan

Mi Abuelo Juan se casó con Dolores la de Enero en segundas, que así le decían de apodo. Mi abuelo y Dolores eran los dos muy buenos, la tierra que ellos tenían eran de los Hermanos Romeros y sembraban de todo había higueras y naranjos y de todas clases de frutas también tenían albaricoques que cuando iban a coger nos llamaba para ayudarle a cogerlos y para que comiéramos. Mi Abuelo y Dolores nos llevábamos muy bien, como mis abuelos que eran. Además cuando mi madre se ponía mala para tener un hijo, Dolores era como una madre para ella, hasta que no lo tenía no se iba para su casa, que antes parían las mujeres en su casa pero ella la cuidaba hasta que mi madre se encontraba bien. Nos lavaban la ropa, y todo se lo hacia, por eso cuando se murieron los dos los sentimos mucho; El primero que murió fue mi abuelo en el 1945 que mi hermana Rosario y yo estábamos malas las dos con sarampión, me hubiese gustado verlo por última vez porque no he conocido de todos mis abuelos nada mas que uno fue mi abuelo Juan que era el padre de mi madre me hubiera gustado siquiera conocer a una de mis abuelas de las dos, ellas se murieron muy jóvenes 1936 cuando yo nací, por eso a Dolores la queríamos como una abuela porque ella se lo merecía todo. Más tarde se quedo con la cueva y con el barranco su hijo Manuel, y está trabajando en el para que las plantas no se pierdan, y echen frutos porque hay higueras y naranjos y limoneros y muchos frutos más, porque mi abuelo ha estado toda la vida con el barranco cuidándolo y ahora que se a muerto es una lastima que lo dejen perder y que cuiden la cueva que es muy hermosa y se esta muy a gusto y muy fresquita en el verano y muy caliente en el invierno. Así es que hay que cuidar mucho la cueva y todos lo que hay porque mi abuelo a criado todos los hijos allí con mucho sacrificio.

Tags: guadalinfo, gador

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14 Marzo 2008

Libro sobre mi vida.- Mi hermano José

Al los cuatro o cinco años tuvo a mi hermano José, era el más pequeño, era el juguete de la casa porque era muy malo, pero era muy gracioso y estábamos locos con él. Se crió muy hermoso, le daba mi madre el pecho porque mi madre nos ha criado a todos dándonos el pecho hasta los tres años. Cuando mi hermano José era un poco mas grande le dio la difteria y estaba muy malo, le ponía inyecciones pero no estaba mejor y un día el medico, que se llamaba Don Alejandro, le dijo al practicante, que se llamaba Manuel y le decían de apodo el precio fijo, que le dijera a mi madre que se llamaba Josefa que se fuera con mi hermano al hospital porque estaba muy malo y a la mejor no salia de esa noche. Mi madre decía “Señor a donde me voy a estas horas” porque era de noche no tengo ni un duro para coger un coche para que me lleve y mi madre toda la noche con mi hermano en los brazos pidiéndole a Dios que no le pasara nada. Quiso Dios que a otro día se fueran los dos al hospital; estuvo muchos días ingresado pero al final le dieron el alta y nos pusimos muy contentos cuando vimos a mi hermano y mi madre entrar por la puerta porque ya estaba mejor y Al poco tiempo mi hermano José se puso malo de la cadera porque le dio un crecimiento. Tenía que alimentarse mucho, pero mi madre no podía darle de comer lo que le hacia falta, porque mi hermano estaba muy malo no podía ni ponerse de pie, de cojo que estaba, parecía que le iba a llegar la cabeza al suelo y lo llevó mi madre al médico y le dijo que estaba muy mal, cuando le decía el médico a mi madre cuando tenía que llevarlo y no lo llevaba, se irritaba y le decía “va usted a tener la culpa que su hijo le pase algo” y mi madre le decía al médico “no me diga usted eso cuando no vengo es porque no tengo dinero para el viaje”, el médico era de huesos y se portaba muy bien con mi hermano y se preocupaba por él, lo que le mandaba el médico eran pastillas de calcio.

Y así estuvo mucho tiempo malo, mi madre estaba preocupada por lo que le dejo el médico a mi madre pero un día una vecina que estaba viviendo en frente como no teníamos cuarto de aseo se levantaba de madrugada hacer sus necesidades, que la vecina se llamaba Agustina la hija se llama María la que esta casada con Pepe de apodo le dice el Pelón, esa mañana que estaba todavía de noche miro para enfrente donde estábamos nosotros viviendo y vio un Manto de la Virgen que se desprendía de la puerta de la Quilina que Relumbraba como el Sol y decía Agustina donde irá este Manto y ella decía pues yo no me voy de aquí, quiero ver a donde va ese Manto que relumbraba hasta las cuevas de la niña del paso, y se metió por debajo de la puerta de mi madre, y estuvo mirando hasta que fue de día por si el Manto salía, y cuando Agustina se metió para dentro le dijo a su hija María “he visto una cosa muy grande lo que nunca he visto en mi vida” y ya se lo contó muchas veces me preguntaba a mi Josefa como están tus hermanos porque entonces estaba malos mi José y mi Rosario y le contestaba “ya están mejor” y siempre me preguntaba, porque su hija María no quería que nos dijeran nada por la gente por si no se lo creían, “mama no vallas a decir nada de eso porque la gente te van a sacar burla” y la madre les decía a María yo no me voy a morir sin decirle a Josefica nada, porque ya hace veinticinco años, sucedió 1945 y ya estamos en 1970 que ya estábamos todos casados y con hijos porque. Yo soy una persona mayor, pero un día fue Agustina y nos lo dijo, ella decía me he quitado un cargo de encima, porque estaba sufriendo por si a mi me pasaba algo y no se lo decía a Josefica ese caso no me ha pasado nunca en la vida decía Agustina porque es lo más grande que me ha pasado, y quiso la Virgen que no me pasara nada hasta que no se lo dijera a Josefica porque era lo que más quería, porque no a todas las personas se le aparece el Manto de la Virgen, tenéis que estar en gracia de Dios en su vida pero a los, tres meses mis hermanos José y mi Rosario se curaron, nos pusimos muy contentos porque mis hermanos José y mi Rosario se avían curado los dos les dimos gracias a la Virgen por haberse curado tan pronto a mis dos hermanos porque estuvieron muy malos.

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6 Marzo 2008

Libro sobre mi vida.- Mi hermano Juan

Mi padre tenía ganas de tener un niño, mi madre se quedo embarazada y tuvo a mi hermano Juan que nació el día 26 de Febrero en 1946 muy hermoso, nos pusimos muy contentos de tener un niño en casa, mis padres estaban locos de alegría, y si no mi padre cuando se lo dijeron por el camino, le dieron la noticia que mi madre había tenido un niño y se vino ligero a verlo.

Mi madre nos tuvo a todos los hijos en mi casa, sin médico nada más que con una comadrona, que era de aquí de Gádor que se llamaba Encarnación de apodo le decían la Juliana. Cuando mi madre tenía un hijo, parece que el Señor le daba su Santa Bendición para que tuviera pecho para darnos, aunque fuera de mamar de noche y de día, porque mis padres no ganaba mucho dinero para la comida y nos daba tres años de mamar, porque hasta el agua que se bebía se le hacia leche, con unas naranjas que se comía en el día, para estar toda la noche mamando un crío, metido en la cama, porque antes no teníamos cuna y no teníamos mas remedió que estar el niño en la cama mamando toda la noche, y nos criaban muy hermosos. Cuando ya era mas grande un día mi padre lo bajó a mi hermano Juan para el pueblo, y como el tenía un pelo rizado con unos rulos que parecía que le habían echo la permanente, le dio ese día por pelarlo, no nos sentó muy bien ni a mi madre ni a mi.

Mi padre iba al monte a coger esparto y llamó a mi hermano Juan una mañana para que fuera con el al monte para que le ayudara a recoger los manojos de esparto que cogía mi padre, y le decía mi madre a mi padre, no llames al niño, no te da lastima que es la una de la mañana y esta durmiendo, y entonces mi padre le decía es para que me ayude porque yo no puedo solo y al final se tuvo que levantar aunque a mi padre también les dolía pero la vida estaba así. Mi hermano iba montado en un burro que tenía mi padre para que no fuera andando y venia a la una de la tarde para que mi madre comprara algo para comer porque se iba en ayunas un niño tan pequeño sin tomarse ni un vaso de café y mi padre lo mismo y también el burro aunque era un animal también tenía derecho a comer.

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25 Febrero 2008

Libro sobre mi vida.- Mi hermana Rosario

Mi hermana Rosario nació el uno de noviembre 1940 muy hermosa y todos nos pusimos muy contentos, especialmente yo, porque ya tenía una hermana para compartir todo con ella, mi madre le dio el pecho tres años, a todos sus hijos nos ha criado así, porque a pesar de que mi madre no se alimentaba mucho, al no tener que comer, tenía mucho pecho, y nos criamos muy hermosas.

Un día cuando mi Rosario tenía quince años de edad, se puso mala con una pleura de una gripe que le dio muy mala y como no se cuidó, porque no había tanto adelantos como ahora, no había penicilina y se puso muy enferma. El médico dijo que la enfermedad de mi hermana Rosario era contagiosa que nos la lleváramos a otro lado, porque teníamos un niño pequeño que era mi hermano José, pero mi madre le puso la cama en la cocina porque no tenía donde ponérsela.

Cuando mi madre compraba alguna cosa que era buena para comer, se la daba a mi hermana Rosario para se la comiera. Un día mi madre tuvo dinero para comprar un huevo, y ese día no había nadie en mi casa y estaban solas mi madre y mi Rosario, ella se puso a freír el huevo y mi Juan que estaba en la plaza de la Ermita que estaba cerca de mi casa y olió el aceite del huevo y subió mi hermano Juan diciendo, “¡que olor de huevo frito!”, y mi madre oyó a mi hermano y escondió el huevo debajo de la cama y entró mi hermano diciendo, “mama que olor a huevo frito” y le dijo mi madre “Juanico, aquí nadie ha frito un huevo, será la vecina” y mi Juan respondió, “¡no el huevo esta aquí en la casa !”, buscó él huevo y lo encontró y se lo comió.

Que mal lo pasó mi madre al no poder darle un huevo a cada uno de sus cuatro hijos, que cuando estaba friendo el huevo, se le iba el corazón diciendo, cuando querrá Dios que cambien las cosas para darle a mis hijos lo que ellos quieran comer, porque se lo merecen, y que pueda comprar comida para que mis hijos se harten de comer y no les falte nunca de nada. Pero llego un día que una tía mía que era recobera, que tenía gallinas, se llamaba Isabel Ruíz que era la mujer de mi tío Lisardo, y nos regalo una docenas de huevos, entonces es cuando mi madre nos frió un huevo para cada uno, nos pusimos muy contentas, nunca nos habíamos comido uno, hasta ese día, que mojamos el huevo con pan de cebada que era el que teníamos.

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19 Febrero 2008

Libro sobre mi vida.- La Faena de los Higos

Cuando yo tenía 17 años nos fuimos a unas higueras que le decía el “Barranco de Rambla Honda”. Estuvimos en una habitación de cueva mientras duraba la temporada de los higos. Yo era muy pequeña y tenía que subirme en lo alto de las higueras a coger higos para secar los higos y meterlos en las seras, y luego metía las seras en una prensa y salia los higos con unos terrones de azúcar que no he visto desde entonces. Pasaba mi madre por la rambla Moscolux para ir a la higueras a coger higos, y entonces, salia Araceli que era la madre de la que vende el pan, que también la hija se llama Araceli y le decía a mi madre “Josefa vente a comer gachas” para que estuviera un rato con ella y mi madre pasaba y le encantaba estar con ella porque se querían mucho. Mira si se querían que se murieron en el mimo día las dos, mi madre se murió medía hora antes que ella y la enterraron en el mismo día, que ese día hacia mucha calor porque era el día 2 de agosto y ese día fue muy triste para mi porque se fue para siempre la madre que tanto quería en el mundo, que madre no hay nada mas que una y la estoy echando mucho de menos desde que se murió, porque una madre hace falta toda la vida. Así que Araceli y mi madre eran muy buenas amigas y ahora no hay esas amigas como había antes.

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